martes, 16 de agosto de 2011

Crónica de un resultado anunciado...


Si bien, era esperada la victoria en las urnas de Cristina Fernandez de Kirchner, los resultados finales y las abismales diferencias de más de 35 puntos  con el segundo y tercer puesto sorprendieron a más de uno. La presidenta se impuso con el 50,07 % de los votos, triunfando en 23 de los 24 distritos electorales, (hasta en las provincias y distritos más reacios al oficialismo como la Capital Federal  y Córdoba, además de  zonas agrarias, en las que sacó de un 40 a un 59% en su mayoría). Quedando muy por debajo en segundo lugar, Raúl Alfonsín con un escaso 12,17% y en tercer puesto Eduardo Duhalde con el 12,16%.


Ésta clara manifestación en las urnas de la voluntad de la mayoría de los argentinos no puede ser casual o fruto de la compasión popular hacia una mujer que ha quedado viuda, como recalcaban algunos sectores de la oposición antes de las elecciones. Sino producto de la decisión de un pueblo que hoy ve mejoradas sus condiciones de vida.

 Y ésto no se debe a demagogias, sino a decisiones políticas que han cambiado el rumbo de la Argentina desde el 2003 a la fecha, con medidas que tienden a la redistribución de la riqueza y al crecimiento económico, la soberanía política y la justicia social.


Una de las principales medidas tomadas desde el 2003 ha sido, sin duda, la reestructuración de la deuda pública y el pago al Fondo Monetario Internacional, cuyas recetas ya no tienen incidencia  en nuestra política económica con ajustes estructurales, como sucedía durante los 90´.


Pero además de ésto, gracias a la inversión industrial que disminuyó los niveles de capacidad ociosa instalada, lo que posibilitó un incremento en la productividad, se  generaron más de 5 millones de puestos de trabajo. En materia laboral cabe destacar la recuperación de los convenios colectivos, lo que ha aparejado un incremento en el número de afiliados a los sindicatos. El aumento del piso mínimo del impuesto a las ganancias, por lo cual gran cantidad de trabajadores dejarán de tributar y verán mayor rendimiento en sus ingresos. Se ha dado media sanción a la Reforma de la Ley de Quiebras, que les brinda prioridad a los trabajadores en la licitación de empresas a punto de cerrar para adquirir el control de las mismas y poder administrarlas en cooperativas, evitando las pérdidas de sus puestos de trabajo. Y un proyecto de ley que regula el trabajo de las empleadas domésticas se encuentra en el Senado.

Otra de las medidas centrales fue la recuperación para el Estado de la administración de los recursos de los trabajadores, vale decir, la nacionalización de las ex AFJP, que además de una mejora en las jubilaciones permitió la implementación de la Asignación Universal para más de 3.800.000 chicos, y que fue causa de un aumento del 25% en la matrícula de las escuelas a comienzos del 2010, además de los controles de salud obligatorios que representan una mejora en la calidad de vida de los sectores más postergados. En 2011 se extendió éste beneficio a las embarazadas. Ésta medida, a su vez genera un incremento en el consumo interno, ya que aumenta la capacidad de gasto de estos sectores.  


No se puede dejar de destacar tampoco, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que significa una desconcentración de los monopolios mediáticos, que manejaban la opinión pública desde 1976, imponiendo el discurso único de los sectores más concentrados de la economía, vinculados al capital financiero y la banca internacional, expropiando a los argentinos la discusión de los asuntos públicos. Hoy en día, se ha  recuperado, tímidamente, en la sociedad el debate y la discusión política.


 Es importante mencionar también, la creación de la UNASUR, como herramienta política que reúna a las Naciones de América Latina, camino a la tan necesaria integración, que derive en la unión de los pueblos, en vista del progreso y la emancipación cultural y económica, de cualquier dominación extranjera. En éste marco, actualmente se encuentra en marcha el Banco del Sur, que permitirá la creación de un fondo de reservas, el aumento del intercambio regional y la desdolarización en el comercio. Garantizando la soberanía económica y financiera. 


Todas éstas medidas, que representan una mejora en la calidad de vida de los argentinos y que se vieron reflejadas en el resultado electoral del último domingo, son  sólo parte de lo que hay que hacer, ya que aún tiene vigencia la ley de convertibilidad que permite cambiar pesos a dólares para así poder fugarlos enviando nuestras riquezas al exterior, (lo único que se ha modificado es que en lugar de paridad cambiaria, uno a uno, tenemos un tipo de cambio alto). Falta todavía recuperar por parte del Estado la administración del crédito para reorientarlo a la producción, y generar industria pesada o de base; el control y la explotación de nuestros recursos naturales no renovables por parte del Estado Nacional, que hoy en día se encuentran provincializados y  en manos de empresas extranjeras, dejando sólo el 3% a la provincia en concepto de regalías; entre otras cosas. Pero caminamos en ese rumbo.

 Esperamos que la legitimidad popular otorgada a este gobierno sea el respaldo para la profundización y realización de lo que queda por hacer. Para lograr una Argentina más justa, libre y soberana.